Os voy a contar el nacimiento y evolución de un robot que surgió con objetivo militar, para uso en el campo de batalla. No, no penséis en un Mazinger Zeta ni en un Rambotronic 6000 (éste sería curioso). Es más “real”:
Decidieron hacer un robot que imitara a un perro, que fuera pequeño pero muy ágil en sus movimientos, y le encargaron la construcción a Boston Dynamics, una compañía norteamericana que se dedica a la robótica.
El resultado fue el simpático LittleDog, cuyo aspecto final quedó a mitad de camino entre un perro pequeño y un escarabajo gigante. El robot tiene tres articulaciones motorizadas en cada pata y sus movimientos son controlados por un chip, además puede levantarse y seguir el mismo curso en caso de caerse gracias a que cuenta con un giroscopio y brújula digital.
Pero éste fue solo el primer paso: DARPA quiso lograr que LittleDog fuera inteligente y aprendiera de sus errores, de modo que el perrito robótico pudiera determinar la mejor ruta hacia un destino, además de identificar de la manera más adecuada posible los accidentes del terreno. Si llegaba a un pequeño arroyo debería determinar si cruzarlo o esperar instrucciones. Si cruzaba por un sector barroso debería identificar el suelo más duro por el cual pueda caminar. Si había nieve o hielo debería aprender a moverse en esas superficies.
La evolución llegó con el nuevo robot:
La evolución llegó con el nuevo robot: El BigDog (no se complicaron la vida con los nombres, no). El BigDog pesa 75 kilos, tiene una altura de
Camina (o trota) a una buena velocidad, unos 6 km/hora, sube montañas de escombros con soltura y camina sobre piedras muy bien. Puede llevar de carga
En el vídeo se puede ver como en un determinado momento alguien mueve a BigDog lateralmente y el robot apenas se iniclina un poco, lo suficiente como para mantener el equilibro y continuar su marcha. BigDog está propulsado por un motor de 2 tiempos a gasolina, por lo que si algo no puede ofrecer será un andar silencioso. Las prestaciones son muy interesantes, y quedan bien demostradas en este vídeo. Eso sí, el ruido que puede llegar a hacer este amiguito es bastante molesto. Unos días con él y no me extrañaría que los soldados viesen Charlies por todos sitios.
Pero la gran evolución y revolución llega con este otro robot. A pesar de tener algunas desventajas con su predecesor (es más lento, es mucho muuuucho más torpe y es capaz de llevar menos peso), es todo un avance en lo que a bio-robótica se refiere: capaz de sentir atracción sexual, capaz de divertirse, capaz de……. defecar!!! Lo mejor es verlo porque no hay palabras: Llega… el BIODOG !!
PD: Para la siguiente generación ya se está pensando en reemplazar VHSs por DVDs, previo pago del canon, claro.
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